El turbocompresor es el componente más evidente del kit. Se trata, esencialmente, de un compresor de aire potente y de alta capacidad, impulsado por la energía de los gases de escape del motor. Es importante recordar que no cualquier turbocompresor sirve. Su capacidad debe ajustarse cuidadosamente al motor y al rendimiento deseado.
Intercooler
Prácticamente todos los sistemas turboalimentados requieren un intercooler para su correcto funcionamiento. El intercooler actúa como un radiador de aire, enfriando el aire comprimido por el turbocompresor antes de que llegue a la admisión del motor. Sin un intercooler durante el proceso de presurización, el aire se calienta excesivamente, lo que puede provocar una peligrosa predetonación.
Colector de turbocompresor y tubo de bajada
El colector del turbocompresor se instala en el flujo de escape del motor turboalimentado y aloja las palas del compresor donde opera el turbocompresor. El tubo de bajada conecta perfectamente el turbocompresor con el resto del sistema de escape, integrándolo en el sistema de escape existente del vehículo.
Intercooler y tuberías de admisión
El intercooler y el conducto de admisión conectan el turbocompresor del motor con el compresor. La salida del intercooler y del colector de admisión se conecta al filtro de aire en el puerto de admisión. El conducto del turbo es más resistente que los componentes de serie para soportar el flujo de aire de admisión a mayor presión.
Líneas de suministro de aceite/refrigerante
Dependiendo de si el turbocompresor es refrigerado por agua, es posible que se requieran o no líneas de refrigerante para su kit de turbocompresor. Todos los turbocompresores requieren una línea de suministro de aceite para mantener la lubricación y refrigeración de los cojinetes.
Gestión de combustible
Muchos kits de turbocompresor requieren un controlador de combustible para garantizar que se suministre la cantidad correcta de combustible al motor bajo la presión de sobrealimentación adicional.